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INSTITUTO DE EDUCACIÓN SUPERIOR 9-026 LAS HERAS

APORTES DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE

AUTORAS:  Mgter Manoni Flavia; Mgter  Cáceres   Elsa; Lic. Ulloa Laura

INTRODUCCIÓN:

Tal vez el problema central de la discusión en torno a la universidad del nuevo milenio sea el vinculado con la significación que la Educación Superior tiene para el hombre y la sociedad actuales. Ante la aceleración que han adquirido las transformaciones en todos los campos del quehacer humano, la universidad debe plantearse cuáles son los roles fundamentales que está llamada a desarrollar: ¿Deberá seguir cumpliendo la función de difundir la cultura, e insertar en problemáticas más amplias a los jóvenes que integrarán la dirigencia del país?, ¿Es su principal objetivo la producción de conocimiento de avanzada?, ¿Es la universidad una institución destinada a proporcionar formación profesional para satisfacer las demandas de un mercado laboral en transformación? ¿De qué manera puede la universidad influir más directamente en la evolución social?

Responder a estas preguntas nos plantea como tiene que posicionarse la Universidad ante uno de los mayores desafíos estratégicos que debemos enfrentar como país: resolver como queremos ubicarnos en la sociedad global del conocimiento que surge asociada a un nuevo paradigma tecnológico cuyo ritmo de transformación es vertiginoso y abre un futuro de incertidumbre

 

Contexto –Crisis y Educación Superior

 Las crisis y políticas económicas y sociales de los países latinoamericanos fueron en parte influenciadas por los ordenamientos internacionales de los centros de poder de la Política Mundial, las interrelaciones asimétricas entre los diversos países y de dependencia.

Las crisis en este escrito, se  hace referencia a los acontecimientos que impactaron en los 80, iniciando el análisis histórico en la llamada “década perdida”. En este período, se produce el impacto de los stocks externos, financieros y comerciales en América Latina. Es una época de crisis y ajuste.

La recesión que estos países comienzan a padecer en la década del 80, es el resultado de la decisión tomada (entre otros tantos aspectos) por la Banca Comercial acreedora, de empezar a cobrar los intereses devengados anualmente por la deuda y que hasta ese año habían sido diferidos mediante el otorgamiento de nuevos créditos, traduciéndose en la triplicación de la tasa de inflación y una significativa caída de los salarios reales en la mayoría de los países de la Región.

El esfuerzo realizado por América Latina para cumplir con sus compromisos externos sólo benefició a los países centrales que obtuvieron grandes ventajas con el ingreso neto del Capital a sus economías. El costo social de esta crisis de ajuste que se produce en  los 80, es absorbido por la clase obrera, porque una porción significativa del aumento de las transferencias netas de recursos al exterior fue financiada con un fuerte descenso en la participación de los trabajadores en el ingreso nacional.   

En esta década se amplió la brecha entre los países “desarrollados” y los “no desarrollados”, como así también, las disparidades geográficas y sociales al interior de estos últimos donde algunas de  las consecuencias han sido un aumento cuantitativo de  la pobreza y el empeoramiento cualitativo de las condiciones de vida de amplios sectores de la población, llamando la CEPAL a esta década, “LA DECADA PERDIDA”.

En los 80 se produce un cambio en las variables macroeconómicas: Se origina un nuevo endeudamiento para seguir con el modelo de sustitución de importaciones que  lleva: a una crisis de la deuda, agotamiento del mercado interno, inflación e hiperinflación, déficit fiscal, contracción del Producto Bruto Interno, tipo de cambio inestable, intenso desequilibrio macroeconómico, recurrentes problemas de la balanza de pagos, fuerte contracción de la producción, crisis de la deuda, fracaso en los programas de estabilización económica, imponente proceso de concentración de Capitales en grupos con  poder económico (nacionales e internacionales), crisis de la Pequeña y Mediana Empresa.

Pese a los indicadores sociales mencionados, como contraposición: Disminuye la tasa de mortalidad infantil, se extiende la esperanza de vida al nacer, se contrae el índice  de analfabetismo, se incrementa  la pobreza, aumenta el promedio de años de escolaridad. Pero también en oposición con lo expuesto,  crece la inequidad, donde los más vulnerables son las mujeres, los jóvenes, los ancianos y los grupos étnicos. La educación tiende a bloquearse como factor de movilidad social ascendente. Se visualiza una contracción y menor participación de los asalariados en la distribución de los Ingresos Nacionales, observándose una caída  en la participación  de los ingresos del 30%. Así la sociedad  Argentina  perdió sus patrones tradicionales de equidad,  con una creciente heterogeneidad  en el Mundo de la Pobreza, desigualdad en aumento, con una perspectiva de movilidad social que ha invertido su signo, apareciendo como nuevo el proceso de “desafiliación y exclusión social”  

 

“Actualmente converge la última etapa de la revolución científica tecnológica y la actual fase de expansión del Capitalismo caracterizada por una acelerada y elevada acumulación con concentración, centralización e intensidad de capitales, sin antecedentes en la historia, en un limitado número de Naciones y Sectores Sociales reducidos, ésta es una de las situaciones que  caracteriza a lo que se ha dado en llamar el actual Proceso de Mundialización, en el que nuestros países se encuentran insertos”. (CASTRO, A, 1996.)

“La transformación de la sociedad salarial en el contexto de los procesos de globalización de la economía y su implicancia directa en la transformación  de la categoría trabajo y al mismo tiempo las mudanzas generadas en los sistemas de protección social, constituyen hoy la “nueva cuestión social” (ROSAS, M 1997 Pág. 2.)   

El proceso de Globalización en general ejerce una fuerte presión de modernización sobre las sociedades que participan de ella. “A su vez los procesos de modernización y transformación de las sociedades que se desarrollan en forma muy acelerada exigen un costo que se distribuye en forma desigual entre las personas y en el tiempo; se acentúa la desigualdad social”.  (VOBRUBA, G. 1998 Pag. 45).

Las características sociales, culturales, políticas y económicas de nuestro país, derivan de la situación que comparte con el resto de los países Latinoamericanos, lo que marca en nuestra nación una dependencia estructural que genera un fuerte proceso de exclusión de grandes sectores de la población, siendo la deuda externa (en la mayoría de los países Latinoamericanos) el principal condicionante de la dependencia ya que ha servido para transferir las recetas ideológicas del norte al sur, imponiéndose aquí, con más rigor que en sus países de origen. (SILA’91. pág. 1-3).

El proceso económico vivido en los 90, se ha traducido en una mayor polarización Social, un aumento de la pobreza y de la heterogeneidad de los sectores sociales  que la componen.

En este contexto la Educación Superior se  percibe como parte del proceso de formación formal del individuo, promueve en las personas entre otras cosas, el autodescubrimiento y aprendizaje sobre el mundo, fomenta el desarrollo personal y ayuda a las personas a ejercer un rol en la sociedad. Sin embargo, la educación superior hoy es más, es un compromiso para mejorar la sociedad, reforzando las comunidades y estimulando el progreso social.

Organización

Así en todo el mundo las universidades tienen como una tarea central formar profesionales y especialistas de distintas disciplinas. Además,  suelen brindar servicios, generar nuevas tecnologías o realizar tareas de extensión cultural. Las distintas actividades movilizan investigadores, profesores, estudiantes, funcionarios y empleados. El entorno que relaciona a todos estos actores puede ser una cultura del conocimiento, un conjunto de principios éticos,  una estructura burocrática o simplemente un conglomerado de cursos. Cada universidad posee una cultura organizacional distintiva y aunque la transmisión de conocimientos interviene en muchas de las actividades la cultura del saber no siempre constituye el principio orientador. Como se verá en este trabajo una de las tareas pendientes es  hacer explícito el saber “tácito” que las universidades transmiten.[1] y nuestro rol como educadores para construir un camino conjunto, que responda a estas nuevas necesidades.

Se entiende que esta nueva misión que desde las universidades se debe definir y concretar, se centra en el derrumbe de los muros universitarios y en la implantación de políticas institucionales para la docencia y la investigación sustentadas sobre la extensión universitaria. Las instituciones de educación superior no deben limitarse a generar conocimientos disciplinares y desarrollar habilidades. Como parte de un sistema cultural más amplio, su rol es también el de enseñar, fomentar y desarrollar los valores éticos requeridos por la sociedad. Las universidades deben preparar a futuros profesionales que deberían ser capaces de utilizar sus conocimientos no sólo en un contexto científico, tecnológico o económico, sino además poderlo aplicar a necesidades sociales y medioambientales más amplias.

 No se trata de añadir una nueva capa de aspectos técnicos de la educación, sino más bien de abordar todo el proceso educativo de una manera más holística y consustanciada con la vida cotidiana de un futuro profesional y compromiso social.

 Es a través de una política extensionista clara, que nos ponga de cara al país y a sus necesidades y/o problemas; es  que tendremos una oportunidad de contribuir ciertamente como institución con la sociedad de manera más relevante.

 El Desarrollo Sostenible por otro lado, como modelo de desarrollo necesario para la supervivencia de nuestra especie como parte integral de la naturaleza, necesita a su vez individuos no sólo que compartan sus axiomas principales, sino además que estos hayan sido formados bajo sus principios y asuman sus postulados como parte de la vida cotidiana. Es entonces que la extensión universitaria como función básica universitaria y como estrategia de formación de nuestros jóvenes, que las universidades podrán garantizar en el futuro mediato, un egresado diferente, que garantice a su vez, un desarrollo sostenible.

Sin embargo, nuestras universidades y me refiero a las universidades argentinas al igual que muchas otras en Latinoamérica, mantienen la misma estructura curricular y de planes de estudios sustentados sobre el paradigma positivista.

 Se ve  como una amenaza, para los más altos intereses nacionales, el fenómeno de la comercialización de servicios de educación superior tal y como se está presentado. Castell (2) advierte acerca de las capacidades casi libertinas del Internet, la cual no conoce fronteras ni regulaciones eficaces. Los capitales foráneos son muchos alrededor de la prestación privada de servicios de educación superior a nivel mundial.

El interés por un mercado universal de la educación superior mueve millones de dólares. El interés económico de la mayoría de estas ofertas de servicio educativo a nivel superior, puede tomar a nuestra educación superior por asalto, a través de la masificación informática, mientras nosotros permanecemos como universidad, todavía sin dar ese salto cualitativo por encima de los muros universitarios hacia nuestras comunidades. Inclusive desde el punto de vista de la competencia, los servicios de educación superior vía Internet, cuentan con el apoyo de un sistema de información privilegiado que nosotros en nuestras universidades ni soñamos todavía tener. La sociedad del conocimiento, sólo pone al servicio de nuestra sociedad, los conocimientos que le convienen a ella en un momento determinado. Se guarda para sí los conocimientos que le brindan un valor agregado, la información es poder. Existen abismales diferencias en el manejo de información relevante por parte de los países de centro en contraposición con los de la periferia, sobre todo en los aspectos considerados como fundamentales para el desarrollo. En estas circunstancias, no se puede hablar en términos de una sociedad global del conocimiento, sino básicamente en función de países productores y otros primordialmente consumidores. Pero es que básicamente nosotros no deberíamos ni pensar competir a nivel tecnológico, mientras aún no atendamos y en muchos casos ni siquiera conozcamos las necesidades más fundamentales de muchas de nuestras poblaciones.

Esta transformación hacia una educación superior consustanciada con las necesidades de las mayorías y con el medio ambiente, tiene que partir de una clara política de Estado en educación superior, un liderazgo interno capacitado y con motivación. Un diagnóstico constante de las necesidades y exigencias de nuestra sociedad. El conocimiento en general que produzcamos a través de la relación bidireccional con las necesidades del entorno inmediato, no debe imitar la producción de conocimiento acrítico y descontextualizado propio de la racionalidad instrumental herencia del positivismo.

Si, el para que de la educación superior latinoamericana, pretende convertirse en la educación liberadora de Freire, debe atender en primera instancia las necesidades de nuestros pueblos, esto en relación dinámica con los aportes del conocimiento universal por supuesto, pero con el énfasis en los poderes creadores de nuestros hombres y mujeres,  este es el ingrediente fundamental con el cual  se lograría formar estudiantes que incidan de manera determinante en un desarrollo para nuestro país mas humano y sostenible.

 

 

Cambio Paradigmático Modernismo vs. Posmodernismo

¿Qué nuevos retos impone el posmodernismo a las universidades públicas,  en función de educar a nuestros jóvenes con las capacidades necesarias para afrontar un entorno social y económico, inmerso en la incertidumbre y en el cambio constante?.

 Para el desarrollo de este capitulo se tomará la propuesta de Donald Schon (3) formulada en su libro La Formación de Profesionales Reflexivos, en el cual expone de manera clara la falsa dicotomía entre el conocimiento teórico y la praxis, interpuesta por la racionalidad técnica desde los albores del modernismo y prácticamente hasta nuestros días y de cómo, las nuevas exigencias de una sociedad en constante transformación exigen la asunción de una nueva práctica, que el ha dado por llamar práctica reflexiva.

 Este planteamiento de Schon, coincide con la idea de este trabajo de proponer como estrategia para la formación de nuestros nuevos profesionales, a la extensión universitaria como función primordial para el desarrollo sostenible. La racionalidad técnica es una epistemología de la práctica que se deriva de la filosofía positivista y se construye sobre los principios de la investigación universitaria contemporánea. (Shils, 1974). Citado por Schon, (3). El autor expone que “La racionalidad técnica defiende la idea de que los profesionales de la práctica solucionan problemas instrumentales mediante la selección de los medios técnicos más idóneos para determinados propósitos. Los profesionales de la práctica que son rigurosos resuelven problemas instrumentales bien estructurados mediante la aplicación de la teoría y la técnica que se derivan del conocimiento sistemático, preferiblemente científico.” Tras estas críticas se esconde una versión del dilema del rigor o la pertinencia. Lo que más necesitan aprender los aspirantes a profesionales de la práctica es aquello que los centros de preparación profesional parecen menos capaces de enseñar.

La versión de este dilema que se produce en los centros educativos tiene su origen, en una subyacente epistemología de la práctica profesional, durante mucho tiempo ajena al examen crítico, consistente en un modelo de conocimiento profesional incrustado institucionalmente en el currículo y en los convenios entre el mundo de la investigación y el de la práctica.

El énfasis por el contrario se debería situar en el aprender haciendo. Los estudiantes aprenden mediante la práctica de hacer o ejecutar aquello en lo que buscan convertirse en expertos. El estudiante tiene que ver por si mismo y a su propia manera las relaciones entre los medios y los métodos empleados y los resultados conseguidos. El desarrollo sostenible solo es posible si tenemos personas formadas en contacto constante con la realidad, no se trata pues, de formar desde el conocimiento experto, sino de educar desde la realidad del entorno, desde las necesidades comunes de las comunidades y de su relación con su medio ambiente. Con el cambio de siglo y desde la perspectiva de los paradigmas culturales y científicos tradicionales esto está significando un cambio de enfoque hacia la relevancia de la subjetividad, en la determinación de un nuevo paradigma o mejor dicho un enfoque emergente, en el cual, existe una conciencia creciente del papel constructivo del desorden, de la autoorganización, la no linealidad. El enfoque de la complejidad nos ha alcanzado, las explicaciones lineales newtonianas y cartesianas de los fenómenos humanos y sociales no tienen ya sustento ante la evolución explicativa de las matemáticas no lineales. La vida misma esta siendo abordada desde otra perspectiva, la aparición de nuevos conceptos como el de autopoiesis, patrón y estructuras disipativas, han obligado ha consideraciones profundas inclusive desde el punto de vista ontológico de lo que se puede o no llegar a considerar como vivo. Aquella visión de la ciencia clásica que concebía el universo como un conjunto de procesos reversibles sujetos a leyes deterministas ha tenido que ser finalmente descartada tras el ataque a sus dos presupuestos básicos: el conocimiento preciso de las condiciones iniciales y la existencia de leyes universales o absolutas con las que operar. Este nuevo paradigma rompe radicalmente con estos supuestos, mostrando cómo el determinismo y la reversibilidad corresponden más a las condiciones artificiales del laboratorio y a nuestra forma de describir el mundo racionalmente. Prigogine, (4) Morin.(5) Ambos autores exponen, que la noción de Leyes de la Naturaleza, es el concepto más original de la ciencia de occidente. En estas leyes los resultados eran explicados de manera determinista y reversible. Este punto de vista occidental habría acercado a la ciencia al punto de vista "divino atemporal"·. Esta perspectiva atenta contra el concepto de Flecha del Tiempo, al desestimar la influencia que tienen sobre cualquier hecho la contextualización en lo referente al momento histórico cultural. Para los autores el tiempo es real y la irreversibilidad cumple en la naturaleza un papel constructivo primordial. Este nuevo modo explicativo de la vida y de la realidad que nos circunscribe, debe enseñarse desde la educación superior en función del desarrollo sostenible. La comprensión de los procesos de la naturaleza, de la sociedad y de la vida misma, es pilar fundamental para el resguardo de las futuras generaciones.

En este sentido y desde la óptica expuesta ut supra cabe plantear los siguientes interrogantes:

¿Es posible utilizar la planificación estratégica como herramienta para el desarrollo sostenible desde la educación superior?

Los métodos para abordar lo complejo

El posmodernismo se plantea de manera correspondiente con los nuevos enfoque para abordar lo complejo, nuevos métodos para el análisis y la planificación. En la revisión bibliográfica realizada para este trabajo aparecen diferentes maneras o estrategias para abordar lo complejo. Es así como vemos como por ejemplo las técnicas de planificación actuales han profundizado en temas como la planificación por escenarios, el desarrollo de la prospectiva, el desarrollo de modelos económicos sustentados sobre los avances de la matemática no lineal como expusimos al principio de este trabajo. En términos generales existe una toma de conciencia primero, en lo referente a la condición de humano de los actores en los procesos organizacionales, la relevancia de lo subjetivo y de la influencia que esto tiene sobre la toma de decisiones y por ende sobre los objetivos básicos de las organizaciones.

 Los autores revisados, coinciden en que existen diferentes vías a través de las cuales se puede planificar en un "mundo incierto". Se concibe la planificación como un proceso continuo y de selección estratégica en el tiempo. Este enfoque solo intenta "articular los tipos de dilemas que los elaboradores de decisiones experimentados afrontan repetidamente en el curso de sus actividades y de cómo ellos, a menudo, hacen juicios intuitivos al seleccionar una respuesta." Friend, Hickling (6) Estos dilemas son especificados de la manera siguiente:

- La gente tiene puntos de vistas diferentes y continuamente cambiantes sobre como configurar los asuntos que deben encarar y no menos importante sobre como reducir o ampliar los límites que les concierne abarcar.

- Existen presiones persistentes para que ellos lleguen a compromisos de actuación de forma incremental o fragmentada, no obstante hayan pensado que lo acordado en teoría surgía de una visión más amplia, más global de los asuntos a tratar.

- Hay un dilema continuo de balance entre la urgencia y la incertidumbre.

- Hay dificultades persistentes para distinguir los aspectos técnicos de los políticos, en el proceso de decisión, incluso cuando toda la estructura organizativa ha sido construida tratando de mantener las distinciones claras entre esos dos aspectos. Establecen como parte de la práctica de la planificación más que ideales racionales de modelos preconcebidos, los juicios intuitivos y los compromisos.

Otro asunto que exponen estos autores, es que el término estratégico, no se refiere al nivel de largo plazo o de establecimiento de la misión. Este enfoque va mas allá y expone que orienta a cualquier decisión en el sentido de la relación o vinculo que se establece con otras decisiones bien éstas sean de un nivel mas global o de un nivel particular. Esta visión es mas universal, extrapolable, que permite ver la planificación como un arte, como un oficio. Esta debe ser creativa para poder captar las complejidades e incertidumbres de la práctica cotidiana.

Friend, y Hickling (5) especifican, que para este enfoque estratégico, es favorable el camino o ruta de la "coordinación", según los autores esta es la de mayor significación en el desarrollo de la idea de lo que se entiende por planificar dentro de un enfoque estratégico.

 Hablan de la importancia del dinamismo en el proceso planificador y expresan que es útil ver el proceso de planificación dentro de una nube que se mueve continuamente entre modos diferentes y complementarios de las actividades destinadas a elaborar decisiones. Ante un problema complejo, aparecen una serie de modos complementarios adicionales a los que aparecen en el abordaje de problemas simples,(modo de diseñar y modo de comparar), que conforman un grupo de cuatro modos que se complementan y logran un abordaje más holístico de la situación.

 Los dos modos tradicionales son el modo de diseñar y el de comparar en un abordaje que brinda retroalimentación pero que se manifiesta de manera lineal y de manera muy poco compleja. A estos dos se le suman desde este enfoque dos modos adicionales que son: el modo de configurar como primera instancia del proceso y el modo de escoger justo antes de la salida o solución propuesta para el problema. El cambio aparentemente, no es de un paradigma a otro, ya que el posmodernismo como enfoque ecléctico no pretende convertirse en si mismo, en un nuevo paradigma. Sin embargo, en este paso del modernismo al posmodernismo se derrumban algunos preceptos y se forman otros. En este transito algunos conceptos cambian, por ejemplo:

è Alcanzar la linealidad o sea que se debe atacar una sola cosa a la vez 

è Alcanzar la objetividad, lo que promulga la necesidad de abordar la planificación sin sesgos personales o sectoriales

è Alcanzar la certeza, lo que significa tener la seguridad de haber abordado todos los aspectos de la situación

è Alcanzar la globalidad, lo que aboga por no hacer las cosas por la mitad

Estos fundamentos relacionados a la manera tradicional de hacer planificación y ante el avance de los postulados del posmodernismo, han dado un giro en el siguiente sentido:

ü  No perseguir la linealidad y aprender a trabajar cíclicamente.

ü  No perseguir la objetividad y aprender a trabajar con la subjetividad

ü  No perseguir la certeza y aprender a trabajar con la incertidumbre

ü  No perseguir la globalidad y aprender a trabajar seleccionando.

Los autores introducen una serie de conceptos básicos y de métodos que tratados conjuntamente ofrecen medios para ayudar a las personas a estructurar problemas de decisión complejos, en términos de elementos interrelacionados entre los cuales escoger.

Wittgenstein y Heidegger, en el área de la filosofía, ha incorporado un enfoque sistémico que desafía los presupuestos que ha representado en la cultura occidental, los parámetros del racionalismo.

Es aquí donde justamente en relación con la pertinencia en la educación superior y el pensamiento racional tiene su punto de encuentro actual. A partir de este momento y hasta nuestros días, la acción del pensar se convirtió en la reina de todas acciones y la separamos de todas las demás consideradas inferiores, el autor expone que con esta acción "…la distinción entre la teoría y la práctica estaba consumada." Echeverría (7) El énfasis puesto durante todo este tiempo en el ser de las cosas, no condujo a minimizar el papel fundamental del lenguaje en las relaciones humanas y por ende en las relaciones sociales. Establece tres postulados básicos para la ontología del lenguaje a saber

 Por otro lado, autores como Godet, (8) comienza su libro de la anticipación a la acción con la siguiente afirmación: “Todos los que pretenden predecir o prever el futuro son unos impostores, ya que el futuro no está escrito en ninguna parte, está por hacer. Felizmente, puesto que sin esta incertidumbre, la acción humana perdería sus grados de libertad y su sentido: la esperanza de un futuro deseado. Si el futuro fuera totalmente predecible y cierto, el presente sería insoportable: la certidumbre es la muerte.” El proyecto arrastrado por el deseo es el motor de la acción. Al establecer las diferencias entre la previsión y la prospectiva el autor establece que la previsión, construye un futuro a imagen del pasado, "la prospectiva apuesta por un futuro decididamente diferente del pasado, ya que los problemas cambian con mas rapidez de lo que se tarda en resolverlos y prever los cambios es más importante que hallar soluciones que se aplicarían a problemas pasados". El futuro en otras palabras no está escrito, está por hacerse. Hay que contemplar el futuro para iluminar el presente. La prospectiva es una reflexión para iluminar la acción presente con la luz de los futuros posibles. La anticipación prospectiva se justifica en nuestros días por dos premisas fundamentales: la primera tiene que ver con la velocidad del cambio tecnológico, económico y social y la segunda por la inercia relacionada con las estructuras y con los comportamientos.

Todos estos enfoques coinciden en dos aspectos fundamentales que podrían resumir el planteamiento de los nuevos métodos para afrontar la incertidumbre y el cambio constante. Estos tienen que ver con la consideración cine qua non de del ser humano como agente transformador y de su necesaria formación en relación constante con su medio ambiente.

Y en este aspecto, con una visión prospectiva nos preguntamos, porque la Universidad aún esta ajena al trabajo cooperativo y en red.

¿Es aplicable el éxito de las redes sociales al ámbito universitario?
¿Pueden crearse comunidades universitarias con la misma facilidad que lo hacen millones de jóvenes y no tan jóvenes en todo el mundo?
¿En qué medida la cultura de determinados “protocolos” universitarios en la docencia o en la investigación pueden interferir en desarrollo exitoso de redes sociales universitarias?

Las redes sociales

 

 

El fenómeno de las redes sociales y su acelerado crecimiento requiere de análisis, valoraciones y debates en el ámbito universitario. Aparte de su entidad como fenómeno social, el desarrollo de estas redes esta fomentando herramientas muy útiles cuya aplicación en nuestras universidades no debería retrasarse por barreras que no resisten una mínima argumentación lógica.

 

Hay que aprender ideas o herramientas muy interesantes y valiosas para nuestra actividad docente e investigadora. De no hacerlo asistiríamos a una situación en la que la sociedad en general utilizaría herramientas más potentes de las que empleamos los universitarios, en detrimento de nuestros resultados y de una imagen muy poco favorable hacia nuestra labor social.

 

En expansión desde hace al menos dos décadas, las organizaciones comunitarias constituyen un actor de creciente importancia en las sociedades latinoamericanas. En territorios castigados por la exclusión social y la pobreza, estas organizaciones representan esfuerzos de autoorganización y búsqueda de soluciones a necesidades y problemas apremiantes. Por otra parte, el concepto de Capital Social se ha vuelto parte del léxico de organismos multilaterales, funcionarios y programas sociales. Algunos cientistas sociales afirman incluso que es la clave para impulsar procesos de desarrollo socio económico. Sin embargo, se trata de un concepto que encierra contradicciones y controversias no resueltas; asimismo, es utilizado de modos diversos. Las organizaciones comunitarias y el capital social se encuentran estrechamente vinculados. Las redes sociales que conectan individuos, grupos y organizaciones son la base del capital social comunitario.

 

Es importante aclarar que no se ve en Facebook u otras redes sociales similares el referente que nos permita evaluar si ese tipo de herramientas son útiles, creo que más bien pertenecen a la esfera de lo que podríamos llamar “fenómeno social” y que se supone será objeto de atención por los investigadores especialistas en estas temáticas.

Este fenómeno nos debería alertar sobre la relevancia de que se haya creado en torno a la red una “nueva cultura social” cuyas consecuencias deberíamos ser capaces de explotar adecuadamente. Como se ha señalado muy acertadamente por algunos especialistas el futuro está en las redes sociales especializadas. Aquellas que merecería la pena llamarlas “comunidades”. dado que la mayor diferencia entre una red social y una comunidad online es la fortaleza de los lazos entre los miembros participantes y en esto también entra lógicamente el propósito, alcance y motivación de la red.

Los universitarios debemos evaluar si Internet y las herramientas que nos proporciona nos permiten agilizar y potenciar todo tipo de comunidades universitarias con fines específicos y, en concreto, para mejorar nuestra docencia y actividad investigadora. Esto es más necesario en cuanto cada vez crece masivamente el número de profesores universitarios que se dedican a disciplinas especializadas en todo el mundo y paralelamente se incrementa la información y el conocimiento, siendo su asimilación y seguimiento muy complejo. Si los recursos que emplean los países en las universidades deben ser altamente productivos, necesitamos formas muy eficientes de compartir e intercambiar el conocimiento a escala global.

Desde esta óptica se comienza preguntar - ¿Qué necesitamos para construir una RED en la Universidad? Y en respuesta planteamos algunos ítems a tener en cuenta:
· Identificar y conocer al otro y a la filosofía de la Universidad
· Desarrollar el sentido de pertenencia
· Comunicación:
- Necesidad de establecer diálogo
- Difundir la información para que llegue a toda la comunidad universitaria y no universitaria
- Establecer redes de comunicación entre alumnos y profesores (por ejem. correo electrónico)
- Buscar alternativas de comunicación y de conocimiento del otro
-Comunicar necesidades a las distintas áreas
· Respetar el compromiso asumido con la comunidad
· Detectar y fortalecer nuestras necesidades ypotencialidades
· Establecer y coordinar planes de acciones conjuntas
· Generar un espacio de trabajo interdisciplinario y transdiciplinario en donde no existan jerarquías
· Descubrir objetivos comunes y pertenencia del grupo (valores compartidos)
· Libertad de acción
· Proponer ideas y proyectos
· Establecer metas y objetivos comunes
·

2. - ¿Cuáles son las posibilidades y cuáles son las dificultades para construir una Red dentro de la Universidad?
Posibilidades:
· Difusión de la información con participación toda la comunidad educativa
· Compromiso y voluntad
· Espacio físico
· Valores compartidos
· Calidad humana
· Posibilidad de trabajo en grupo
Dificultades u Obstáculos:
· Individualismo
· Competencia
· Falta de tiempo
· Limitación de espacio
· Burocracia
· Falta de comunicación e información
· Factores económicos
· Insuficiente infraestructura para el logro de una comunicación mas fluida y para la coordinación de acciones conjuntas.

Pertinencia de la Educación Superior

¿Cómo se expuso, el para que, de una educación superior de calidad y pertinente puede llegar a impulsar el desarrollo social, económico y sostenible de nuestros países latinoamericanos y en particular el desarrollo nacional. Esta razón de ser, debe partir de los intereses colectivos de nuestros pueblos que sustentados en su idiosincrasia, exponen ante la educación superior sus necesidades y convocan a la misma, a ser participe de su propia realización. Desde el final de la década de los años noventa y comienzos del siglo XXI, la educación ha sido reconocida como una estrategia elemental, fundamental por demás para el desarrollo de las naciones. El capitalismo moderno otrora gendarme de las políticas de ajuste de los años ochenta en nuestros países, extrañamente reconoce inclusive ahora su importancia. Si el para que de la educación superior, es el de potenciar o ampliar la capacidad de los seres humanos para impulsar un desarrollo sostenible producto del libre albedrío y de la raigambre nacional, entonces nuestra educación superior está en graves problemas.

Está en problemas, por que en nuestra educación superior la ampliación de las capacidades humanas que de hecho se promueven, hace énfasis en la generación de ingresos como beneficio directo, la ampliación de estas capacidades para estimular el desarrollo son de tipo adicional y acumulativas. Nuestras instituciones de educación superior, no proponen una alternativa diferente a la consideración liberal, de la función primordial de la educación superior. Las opciones para la educación superior son pocas. Si verdaderamente se siente comprometida con el avance de nuestra sociedad hacia el establecimiento de condiciones de vida dignas y productivas, no puede dejar de lado la obligación de responder de manera creativa a las necesidades locales de desarrollo. Por ejemplo, para el caso de la educación superior europea, Gibbons (9) y Clark (10) plantean la necesidad que tiene la educación superior de flexibilizar sus estructuras con la finalidad de responder más ágilmente a las demandas cambiantes de sus sociedades. Clark, plantea la necesidad de una periferia de desarrollo extendida. Gibbons, nos habla de la producción de conocimiento en el contexto de aplicación, de una mayor responsabilidad social. Reconoce la característica funcional de la universidad con respecto a la sociedad que constituye su entorno y las dificultades que esta ha tenido en las últimas décadas para dar respuesta a los cambios societales europeos. Justo cuando se le exige al sistema tradicional mundial de educación superior la monumental tarea de adecuarse a las necesidades de sus entornos a través del cambio de misiones, funciones y estructuras, aparecen nuevos proveedores de servicios educativos que no conocen fronteras ni regulaciones. Vemos en Rodríguez (11) como en las economías desarrolladas hay suficiente evidencia como para demostrar que los sectores que utilizan sistemáticamente insumos del conocimiento científico y fuerza laboral educada crece rápidamente, esto ha generado una demanda ampliada por el conocimiento. Esta demanda está siendo atendida de manera expedita por estos nuevos proveedores que con audacia y pragmatismo ven en la prestación de servicios educativos de calidad un negocio. Brunner (12), establece como a nivel latinoamericano, las políticas implementadas en la mayoría de los países buscaban producir redefiniciones en torno a los ejes de autoridad y coordinación de los sistemas nacionales, con la esperanza de que estos a su vez, se diversifiquen y den lugar a transformaciones a nivel de instituciones, en términos del gobierno institucional y de la calidad, eficiencia, pertinencia y equidad de sus funciones.

Según García Guadilla (13) tenemos en Latinoamérica, una agenda pendiente de transformaciones institucionales que se debieron producir en los años noventa y que abordan en primera instancia, la necesidad de la creación y consolidación de un verdadero sistema nacional de educación.

 Por otro lado, tenemos pendiente la discusión de nuevas legislaciones que regulen la oferta y estimule los cambios institucionales necesarios en nuestras instituciones de educación superior.

Toda esta labor titánica ha desarrollar, esta inmersa entonces dentro de una competencia voraz por el mercado educativo, por la aparición de nuevas necesidades y nuevas ofertas. En nuestro caso latinoamericano, en un entorno político inestable y en restricciones económicas y sociales importantes.

 Morín (12) establece como el conocimiento pertinente es aquel capaz de situar toda la información en su contexto y en el conjunto donde esta se inscribe. El autor plantea la necesidad de superar la visión parcelada, disociada en compartimientos entre las disciplinas. Así establece que la hiperespecialización, estructura dicho sea de paso, de la organización de los saberes en nuestras instituciones de educación superior, "impide ver lo global porque lo fragmenta en parcelas y lo esencial porque lo disuelve, mientras que los problemas esenciales nunca son fragmentados y los problemas globales son cada vez más esenciales".

La educación debe ser considerada como una cuestión de Estado. La tendencia actualmente de parte de los organismos internacionales es la de favorecer la educación básica escolar, sin embargo la importancia de la educación superior se fundamenta en la posibilidad de generar y utilizar con provecho, nuevo conocimiento producto de las funciones universitarias de investigación y extensión. Este conocimiento, producto del vínculo cultural y científico con las comunidades, asociaciones, empresas, particulares, de nuestro entorno cercano, es el espacio natural para generar desde esta relación, la semilla de cambio institucional permanente y el impulso al desarrollo nacional. Nuestras universidades nacionales, todas de alguna manera macro universidades, algunas inclusive por su matrícula, tienen raigambre social. Sus comunidades pertenecen a las elites de los Universitarios. Son miles las personas que honorablemente dependen de alguna manera formal o informal, social y económicamente de nuestras universidades autónomas.

En esa trama de vida que se compone entre otras cosas por mucha gente y por sus relaciones, está la fortaleza más grande que tenemos como universidad

La participación transdisciplinaria, de la comunidad universitaria expandida, pasa por el reconocimiento como parte de la misma, de todo personal que trabaje de manera formal en las universidades nacionales y que dependa de ella económicamente.

Esto significa por supuesto, un cambio en la cultura particular de cada universidad y de cada persona.

La realidad social del país reclama actores comprometidos con el cambio y la transformación, esta conciencia solidaria debe estimularse a través de la formación directa de nuestros estudiantes, en la complicada trama denominada realidad nacional. El país y su realidad, debe ser nuestra aula permanente. El desarrollo institucional de la Extensión Universitaria, se puede convertir a través de su profundización, en conductores o facilitadores del cambio.

Se habla de conducir y de facilitar, por que a eso la universidad se debe dedicar en la Extensión. Aligerar, inducir el cambio, considerar a la comunidad como el actor principal y a sus necesidades como prioridades, ofrecer resultados y rendir cuentas, son características obligatorias para la extensión. Al mismo tiempo la extensión debe estar acompañada de manera indisoluble por la docencia, la investigación y la administración, todas alrededor de intereses comunes entre la comunidad y la universidad. Depende de la extensión universitaria y de su inserción en las comunidades nacionales, la posibilidad de aportar soluciones para el desarrollo futuro de nuestras sociedades. Pero como lo establece Salcedo La función de extensión ha sido, dentro del conjunto de funciones que sintetizan la misión de la universidad, la menos estimada desde el punto de vista del prestigio y reconocimiento que proporcionan, y no ha contado con el apoyo institucional que merece. La función social de la universidad y según García Guadilla, en referencia a la extensión universitaria advierte que ésta no debe ser de "añadidura" y expresa textualmente: "que debe constituirse en su razón de ser". Expresa igualmente que: “La Universidad Nacional esta montada sobre un modelo que responde a toda la tradición de la escolástica europea, en la cual la influencia del desarrollo científico basada primordialmente en los seres vivos y en la investigación denominada básica, conllevó a la creación de universidades donde la investigación y la docencia eran los pilares fundamentales.” La extensión universitaria y los procesos administrativos nunca fueron considerados como funciones básicas de la universidad. No es sino hasta ahora a principios del siglo veintiuno, cuando empezamos a superar las secuelas del racionalismo instrumental, cuando empezamos a considerar la necesidad de entender la pertinencia social de la universidad y que esta conjuntamente con el hecho administrativo, esta unido indivisiblemente a la investigación y a la docencia. La presión existente sobre nuestras universidades de dar respuestas innovadoras ante las exigencias sociales de la actualidad, involucra aspectos que tradicionalmente se habían abordado por separado como por ejemplo: calidad, evaluación, pertinencia, gestión. El análisis de la pertinencia social de la educación superior debe asociase a los conceptos de calidad y evaluación. Es precisamente a través del proceso de extensión universitaria, donde se produce esa unión entre la pertinencia social de la acción universitaria y la sociedad.

No es fácil incidir sobre la estructura centenaria de la universidad latinoamericana, sus raíces se encuentran muy profundamente arraigadas en cada uno de nosotros, como frutos que somos de la formación recibida en sus aulas. El esquema parcelado de su funcionalidad, yace entronizado en los espíritus de sus dirigentes y de sus trabajadores. Sin embargo, la educación superior tiene la responsabilidad histórica de asumir la vanguardia transformadora de la realidad social en nuestros países. Tiene los mecanismos institucionales para hacerlo. Pero hace falta un cambio radical en la manera individual y colectiva de pensar su inserción en la sociedad. El desarrollo sostenible obedece a la necesidad entre otras cosas, de conservar para el futuro las posibilidades de desarrollo para las nuevas generaciones. Estas necesidades son conocidas en primera instancia por las propias comunidades y por sus individuos, es decir ,no son sino los propios individuos los llamados a determinar de manera colectiva, que es lo conveniente desde el punto de vista del desarrollo para ellos y sus congéneres. Es precisamente a través de la profundización del conocimiento de estas comunidades, que la universidad como organización , con funciones netamente sociales, puede determinar que es lo que se debe enseñar a los estudiantes que pretendemos cumplan un papel de liderazgo en función de un desarrollo sostenible futuro. Pero la preponderancia de las funciones de investigación y docencia sobre la función de extensión, ha logrado una enseñanza en parte disociada de la realidad y determinada por un supuesto conocimiento experto quién establece lo necesario ha ser enseñado para obtener un egresado con las exigencias científicas de turno. Sin embargo y a pesar de la difusión masiva de este tipo de aprendizaje a nivel mundial, el mismo no ha podido dar respuesta a las ingentes necesidades de las mayorías poblacionales y a las necesidades de conservación del medio ambiente.

La imperiosa necesidad de adecuar la Universidad a los nuevos contextos científicos tecnológicos, para no continuar con la metodología actual que solamente trasmite “conocimientos”. Cabe hacer la siguiente pregunta ¿Qué pasará con la Universidad si esta sigue empeñada en la transmisión solo de conocimientos? Se rescatan de esta manera las funciones relevantes que tendrá la Universidad:

ENSEÑAR A SELECCIONAR INFORMACIÓN. ENSEÑAR A PENSAR.

ENSEÑAR A CREAR.

ENSEÑAR A CONVIVIR.

ENSEÑAR A APRENDER.

ENSEÑAR A CONSTRUIR CONOCIMIENTO

En este contexto, la educación –de todos los niveles- tiene un papel central para garantizar que se adquieran, generen y consoliden los conocimientos y las capacidades necesarias para que una sociedad se desempeñe en el incierto contexto actual. Su abandono, en cambio, compromete el futuro de una sociedad por varias generaciones. La innovación tecnológica necesaria para estar a la altura de la situación actual, requiere desarrollar políticas que se centren en la educación, tanto en la difusión como en la creación de nuevos conocimientos.

Estas políticas comprometen al sistema educativo en el nivel terciario y  muy especialmente al sector universitario. No sólo aparecen como relevantes los avances en el conocimiento de las ciencias “formales”, o de aquellas que aparenten tener más rápidas aplicaciones en el desarrollo de nuevas tecnologías, sino que también importa desarrollar las ciencias sociales y por supuesto, dentro de estas la educación.

Por ello nos encontramos ante una decisión política importante que es central en la discusión acerca del modelo de país y de sociedad en que aspiramos a vivir. ¿Deseamos un país socialmente justo, integrado económicamente, generador de riquezas -y conocimientos- equitativamente distribuidos? Una respuesta afirmativa nos obliga repensar qué lugar se le asignará al sistema educativo, a la ciencia y a la tecnología, a las instituciones universitarias, a los institutos y laboratorios de investigación universitarios y no universitarios, cómo se articularán éstos institutos con otros organismos oficiales y con las empresas e instituciones estatales). Por ello es imprescindible no sólo aliviar la situación de los más pobres dándoles más educación primaria como parte del proceso inclusivo, permitir su acceso y continuidad en el sistema educativo otorgando subsidios y becas, sino más bien la idea central debería estar en crear un sistema educativo de alta calidad, y que el acceso y permanencia no dependa de la situación económica familiar.

Hoy el sistema educativo se ve en crisis, pero repensarlo, dándole el énfasis necesario al nivel superior, implica también la urgente reestructuración del nivel primario y medio. Así se puede analizar en la investigación “Articulación entre el nivel medio y la Universidad” financiada por el Departamento de Ciencia y Técnica de la Universidad Nacional de Cuyo, donde se puso en relieve una caja negra, el talón de Aquiles del ingreso a la Universidad Nacional de Cuyo:  “ LA DEFICIENTE ARTICULACIÓN ENTRE EL NIVEL MEDIO Y LA UNIVERSIDAD”. (Cáceres, Manoni y otros)

 

Vemos así que en los últimos años, los profundos cambios sociales, políticos y económicos ocurridos en el país han establecido la necesidad, en las universidades, de adecuarse a un nuevo contexto determinando un proceso de transformación de éstas tanto hacia el interior de sus estructuras como hacia el exterior, es decir, en sus relaciones con el Estado y con las demás instituciones de la sociedad.

 

Es necesario aclarar entonces que el contexto demanda del individuo exigencias de diverso orden como de lo cognitivo, comunicativo, axiológico, estético, etc. Exigencias que son propias del entorno cultural en donde el sujeto para interactuar con él requiere desarrollar dichas competencias.

 

El conocimiento del contexto social históricamente determinado de la institución universitaria facilitará en términos teóricos, la planificación y el uso de métodos y técnicas necesarias para la realización del diagnóstico,  ejecución de planes, programas y proyectos, el diseño de programas curriculares basados en competencias.

El tema de la elección profesional y del trabajo como profesional universitario no está solamente relacionado con la libertad, sino también con asumir paulatinamente responsabilidad y autonomía.” Migone de Faletty,R 1993. Y esto es COMPETENCIAS. Estos profesionales deberán poseer formación científica y técnica y un profundo conocimiento acerca de la realidad ocupacional, científica y cultural, tanto en lo nacional como en lo internacional. Migone de Faletty,R  (1993)

Lo antedicho es lo que no están cumpliendo los sistemas educativos, produciéndose el quiebre al ingresar a la universidad. Los jóvenes  en su mayoría, no cuentan con las capacidades básicas para desarrollar sus estudio universitarios, lo que sumado a la actual crisis social de nuestro país produce un  alto porcentaje de fracasos, ya sea para ingresar y para permanecer en el sistema universitario.

Esta política institucional, no va acompañada de una adecuada distribución de recursos humanos, ya que las cátedras de primer año cuentan con la mínima dotación y dedicaciones docentes, lo que impide la mediación pedagógica y el acompañamiento del alumno. (Expresiones extraídas del FOCUS GROUP con los docentes de primer año)

Lo expresado coadyuva a que sea en primer año donde se produce el mayor índice de deserción y desgranamiento.

No hay un mecanismo de apoyo universitario eficiente de los alumnos con rendimiento negativo, por lo que el egreso se prolonga casi al doble de años de cursado de las carreras y  es mínimo con relación al ingreso, resintiéndose de este modo la calidad del proceso de enseñanza aprendizaje y produce un gran desgaste en los docentes y pérdida de recursos humanos y financieros.

REFLEXIONES FINALES

La desnaturalización de la sociedad humana, la creación de una nueva realidad  regida por el uso del conocimiento modificó el curso de la evolución, la manera de pensar y de actuar. Sin embargo, todavía hasta mediados del siglo XX predominaba la idea de que la ciencia y la tecnología eran solo instrumentales y muchas de las críticas que se dirigieron hacia ella hasta el día de hoy giran en torno a este equívoco. Lo que ha sucedido en cambio es que ahora la ciencia y la tecnología pasaron a ser fundacionales, constituyentes, de la realidad. La industria y el capitalismo moderno son emergentes de este proceso y nó a la inversa.  

El desarrollo sostenible se presenta como una estrategia conveniente para garantizar hasta cierto punto un mundo solidario y justo 

Viendo las cosas desde esta perspectiva la “gestión del conocimiento” incubada en las empresas como una teoría pragmática actualizada viene a ser la manifestación de un fenómeno que permanece encubierto en las universidades. Lo extraño del mundo académico es que siguió cultivando la versión instrumental de los conocimientos y siguió considerándose como una fábrica de profesionales destinados a satisfacer ciertas demandas específicas del mercado o la sociedad. O sea, la universidad siguió siendo la reproducción de un modelo que preparaba recursos humanos calificados del mismo modo que se preparaban a los obreros calificados en los inicios de la revolución industrial.

Si no tenemos en cuenta estos contextos no podemos entender la originalidad del enfoque de la “gestión del conocimiento” en la Universidad. Debemos asumir entonces que  este paradigma implica colocarse en una perspectiva epistemológica, histórica y social.  Resulta por lo tanto desacertado  reducir el problema de la gestión académica a cuestiones funcionales, de estructuras o de técnicas  de administración, sin duda indispensables pero insuficientes para situarse en el mundo actual. Del mismo modo, las políticas universitarias no pueden limitarse a la toma de decisiones coyunturales para adaptarse a los cambios del mundo. La Universidad, por definición, debe asumirse como un sujeto colectivo capaz de producir el conocimiento relevante que permita mejorar las condiciones de vida en la sociedad.

La educación superior  entonces cumple un papel fundamental en la formación de los futuros sujetos, que apoyarán el desarrollo sostenible de las naciones  La formación de estos ciudadanos desde la educación superior, debe estar orientada por la necesidad de obtener un conocimiento pertinente

 La extensión universitaria es como función universitaria podría formar más integralmente a nuestros jóvenes.  La complejidad y el cambio son una constante en nuestras sociedades, es por eso que para las universidades se hace imperativo la necesidad de estar en constante contacto con esa realidad a través de la extensión universitaria. La estructura disciplinar resultado del Instrumentismo racional del positivismo, ha parcelado el conocimiento, y dificulta una visión holística de la realidad y de las necesidades de nuestra sociedad.

Los nuevos paradigmas y los nuevos contextos nos exigen pensar en términos epistemológicos la evolución de las universidades. La epistemología se ha introducido en muchos programas de pre-grado, de grado y de pos-grado universitario. De modo que hay un cierto consenso en cuanto a la necesidad de fortalecer el conocimiento de las condiciones bajo las cuales se crean, se legitiman y se aplican los conocimientos en la sociedad. Resulta lógico pensar que si aceptamos que la base epistemológica tiene que estar presente en todas las formaciones universitarias con mucha más razón debemos asumir que todo administrador universitario tiene que tener una cultura del conocimiento para entender el significado de lo que está haciendo. Pero en la mayoría de los órganos de gobierno y gestión universitaria se suelen ignorar las consideraciones epistemológicas pese a que se trata de definir las políticas de una organización que produce y distribuye conocimientos. Es un caso típico de lo que el filósofo Hegel denominaba “alineación”, o sea, la disociación entre  el concepto de lo que se está haciendo y la experiencia real. 

 

En resumen la mundialización o globalización de los procesos económicos y sociales y su contracara la sociedad del conocimiento no son enteramente novedosos y están enraizados en los albores de la modernidad que irrumpió en el Siglo XVII como fenómeno totalizador y racionalizante portador de una promesa de progreso indefinido y revolución científica que no termina de desmitificarse a pesar de los traspiés que sufre permanentemente. La novedad que verificamos en el último medio siglo es la de la aceleración de su desarrollo pudiéndose afirmar que la expansión del conocimiento y la creciente interrelación asimétrica entre las distintas regiones del planeta ha cobrado potencias y velocidades tecnológicamente impensables antes de la revolución de la informática y las comunicaciones.

Estas realidades impactan sobre las universidades obligándolas a revisar los fundamentos de su accionar y las razones funcionales de su misión. Depositarias, como son, del conocimiento avanzado y los valores éticos asociados al uso social del mismo, las universidades de pronto comienzan a ser objeto de atención y demandas políticas y sociales exigentes y novedosas que las dislocan respecto de sus roles tradicionales (PUGLIESE ,J CARLOS)

"En la nueva educación superior que habrá que construir, las instituciones que la forman deben actuar entre sí y con la comunidad y ponerse a la altura de los procesos tecnológicos que ya operan en otros sectores de la sociedad." (Taquini 2000)

 

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[1] Este es uno de los principios formulados por Michael Polanyi, Peter Senge, Nonaka y Takeuchi.

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1 comentario

MARIANELA PEREZ -

Excelente articulo, el análisis me aporto interesantes reflexiones para mi tesis de Maestria.
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